miércoles, 21 de abril de 2010

GANADORES HABERMAS

Aquí os dejo los finalistas de Habermas. Estad atentos porque mañana tendréis que meter otro comentario, seguramente Maquiavelo.




Alba Sáez González dijo...
Según Habermas cuando las normas éticas son problemáticas la única solución moral es llegar a un consenso basado en el diálogo. Ahora bien, ¿existe en la actualidad el dialogo cuyo fin es el consenso? En mi opinión no.Esto lo podemos demostrar si observamos como día a día en el Parlamento español, cuyo significado es que los políticos se reúnan para hablar y dialogar e intentar llegar a un acuerdo o solución común. Pues bien, ¿creéis de verdad que lo que hacen los políticos en dicho lugar es dialogar? Por supuesto que no, ellos pseudo-dialogan ya que cada uno defiende su opinión ante todo y por supuesto nunca va a ceder a lo que opine la oposición; lo único que buscan es mantenerse en el poder y más que dialogar, lo que realmente hacen es atacarse mutuamente para intentar quedar por encima del otro.Esto es uno entre infinidad de ejemplos en los que se demuestra que en la sociedad actual no se intenta llegar a un consenso común por medio del diálogo y por supuesto no se busca incluir a la todos los participantes en este, sino simplemente se busca una mayoría para que nuestra propia opinión sea impuesta.

Irene Hernández Martínez dijo...
Habermas defiende que cuando las normas éticas son problemáticas, es decir, no hay un entendimiento entre personas, la solución es un consenso basado en el dialogo.Desde siempre han existido malentendidos, diferencias y disputas entre los seres humanos pero ¿acaso se han solucionado siempre a base de dialogar?. Se podría decir que a veces sí ha sido así dado que lo que lamentablemente se entendía y aún hoy se entiende por dialogo es el exponer nuestras ideas o conveniencias haciéndolas destacar por encima cualquier otra sin importarnos las razones expuestas por los demás. En la actualidad, centrándonos concretamente en la política, raro es el caso en el que los políticos llegan a acuerdos a base de parlamentar los unos con los otros, ya que lo que normalmente sucede es que tratan de convencer a los demás exponiendo sus ideas y razones sin escuchar las de los partidos restantes, por lo que resulta un tanto hipócrita el hecho de presumir de una política parlamentaria cuando en vez de dialogar tratando de llegar a un consenso, intentan que sus iniciativas destaquen y de paso dejar por los suelos las de los demás miembros políticos. Siendo realistas, aunque puede que ocurra la situación de que, centrándonos en el bien común, busquemos solución a algún problema existente pero normalmente a la hora de solucionar cualquier rencilla lo que cada uno pretende es lograr su bien propio por lo que no necesita dialogar sino mas bien convencer a los restantes, lo cual demuestra el egoísmo de la sociedad en la que vivimos.


duendeciya dijo...
Este filósofo cita su situación ideal de diálogo, explica como debería ser el acto comunicativo. Pero ni entonces, ni ahora esa situación ideal se da. Estamos rodeados de pseudo-diálogos, algo que aparenta serlo pero es una farsa, es un intercambio de opiniones sin otro fin más que el de convencer al otro, no de aprender del otro e intentar llegar a un acuerdo. Podemos verlo en casa con nuestros padres, en las relaciones de pareja, los políticos, las fuerzas mundiales...realmente nadie dialoga. ¿Verdaderamente el señor Zapatero y el señor Rajoy cuando se sientan en el Par-la-men-to intentan llegar a un acuerdo por un bien común? No! Lo único que hacen es soltar su discurso, el otro suelta el suyo, después el otro le contesta pero ni si quiera intentando convencerlo porque sabe que es imposible, simplemente para hacer el paripé y ganar o perder algún voto.De todas formas, en algún momento de la historia de la humanidad hemos tenido que dialogar y llegar a acuerdos o pactos, y creo que todavía se hace porque si no, no estaríamos donde estamos, ¿o como se explica la creación de la ONU? ¿o los Derechos Humanos? ¿o las numerosas cumbres europeas para tratar de sacar a Grecia de la crisis, y finalmente el consenso obtenido en la UE aunque no sea del agrado de todos?


Marta García dijo...
Actualmente y desafortunadamente, en la sociedad no se suelen establecer diálogos. En numerosas situaciones encontramos que no se exponen las distintas opiniones para intentar llegar a un acuerdo que beneficie a los participantes de dicho diálogo. Es el caso de un grupo de amigos, en el que haya uno que pretenda siempre que todos los componentes hagan lo que él desee, sin escuchar los intereses de cada uno. Esto provoca malestar en el grupo, pues esa persona egocéntrica y manipuladora no está dispuesta a entablar un diálogo y llegar a una conclusión que beneficie a todos, sino imponer su voluntad.O también puede ocurrir en una familia, en la que los padres o los hijos no se sitúen en el lugar del otro y sólo defiendan sus intereses, o que sus argumentos carezcan de lógica. Además muchas veces, los padres por tener más experiencia piensan que tienen más razón que sus hijos, e inconscientemente repiten el modelo de padre autoritario que ellos tuvieron, con lo que no queda lugar para el diálogo.Pero también podemos ver esto en la política. Como a los miembros de los partidos no les importan los problemas que están sufriendo los ciudadanos, no buscan en el diálogo de todos ellos una solución que intente favorecer a la mayoría, sino que sus argumentos buscan el fracaso y la caída del rival para obtener ellos el poder.


Mª Dolores Moreno Montoya dijo...
Habermas en este texto nos está hablando de su teoría de la razón comunicativa. Ahora bien, en la ética discursiva de Habermas hay una serie de principio morales que están presentes como condiciones de todo diálogo ético: igualdad de todos los seres humanos, imparcialidad y universalidad. En la actualidad, estamos plagados de falsos diálogos, en los que los que realmente no se cumplen estas condiciones que Habermas puso para el diálogo. Un claro ejemplo de ellos, lo tenemos en los propios Consejos Escolares. Se reúnen representantes de los diferentes componentes de un centro escolar, alumnos, padres, profesores, etc. Una vez que están todos allí, se presentan las propuestas seleccionadas, y los allí presentes votan si les parece oportuna o no, sin prácticamente llegar a dialogar. Si a alguno de los asistentes, no le parece bien una de las propuestas, dará su opinión respecto a eso, pero seguramente no sea con la intención de dar su brazo a torcer, si no de que le escuchen. Si una de las propuestas, es denegada por mayoría, dicha propuesta quedará cancelada, sin ni siquiera dialogar si es la mejor opción o no. Además de esto, si al director/a de dicho centro, o algún otro representante importante, no le parece bien una de esas propuestas, puede echarla para atrás sin ningún tipo de problema, incumpliendo así una de las condiciones puestas por Habermas “igualdad de todos los seres humanos”. En definitiva, en la sociedad de hoy en día se ha olvidado lo que realmente significa “dialogar”.

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