martes, 15 de diciembre de 2009

FINALISTAS ARISTÓTELES

FINALISTAS ARISTÓTELES

El jurado Pavones ha hablado. Y ha consumado lo que antes advirtió: hay gente que se ha quedado fuera por faltas de ortografía sangrantes… El mundo real no es tan condescendiente con vosotros como somos los profesores…
Enhorabuena a los finalistas.
Y ahora, todos, a clase que para eso nos pagan. Vale que ha nevado y que ya ponen películas de navidad, pero nos queda comentar a Ockham antes de las vacaciones.

María José Fernández Lozoya dijo...
El pensamiento de Aristóteles según el cual el hombre es un animal cívico por naturaleza, justifica los comportamientos de la sociedad actual.A lo largo del tiempo, la sociabilidad humana se ha ido perdiendo, sobre todo en las ciudades y esta pérdida se acusa más cuanto mayores son aquéllas. Es por ello que se hace necesario para el hombre buscar nuevas formas de socialización mediante las cuales pueda conseguir su propio telos, su felicidad, pues ésta está basada, en gran parte, en las relaciones que mantiene con los demás. Dichas formas son las redes sociales donde la gente hace amigos e interacciona con ellos e integran estos sitios en sus prácticas diarias pues rompe el aislamiento que suele aquejar a la gran mayoría de las personas lo cual suele manifestarse en retraimiento. En ellas, cosas que frente a frente resultan más difíciles de obtener como pareja, amigos, personas con aficiones o intereses acordes a los de cada uno, hablar con gente que no conoces… o simplemente mantener una conversación, se hacen accesibles y posibles para todo tipo de personas. Al igual que los juegos de crear personajes virtuales, aquellos que se destinan a crear una familia, un entorno social, un mundo virtual… Es como la vida misma, pero simulada. Esos personajes son caricaturas que necesitan lo mismo que cualquiera de los seres reales que poblamos el planeta: amor, odio, trabajo, dinero, casa, amigos, diversión… En ellos se desarrollan vidas paralelas a la real.Por lo tanto, son distintos caminos que llegan a un mismo fin: forjar una vida social con la cual sentirse bien, aunque esta se construya, a veces, sobre unos cimientos ficticios.Asuntos tan actuales y cotidianos como los comentados anteriormente responden a lo que dijo Aristóteles: “El hombre es, por naturaleza, un animal cívico”, pues busca instintivamente relacionarse.

Irene Navarro Quintanilla
Partiendo de la idea de que la polis aristotélica era un lugar donde todo el mundo se conocía, si comparamos, se ha experimentado un gran cambio en cuanto al modo de comunicarse de las personas, ya que, lo que para Aristóteles era la culminación de las asociaciones humanas formadas gracias a su sociabilidad innata (la polis), en la actualidad es un lugar donde se da en menor medida el uso del instinto social humano. Esto se debe a que en las polis (sobre todo en las de mayor población) nadie tiene la posibilidad de conocer a todos los habitantes que comparten su mismo lugar de residencia, y por ello, en las polis el ser humano es donde más solo se encuentra ya que se siente incapaz de comunicarse en las situaciones y acciones del día a día. Dejando a un lado la polis y centrándonos en el siglo XXI, las nuevas formas de comunicación alteran la sociabilidad inicial del ser humano (el lenguaje), y lo llevan a comunicarse, por ejemplo, mediante internet. Esto se convierte tan solo en una forma de evitar la situación que en muchos casos nos ofrece la polis, en un intento de huir de la soledad y los problemas sociales que nos da.Por lo tanto, si hemos de ver algo bueno en las comunidades del ser humano, debemos mirar hacia aquellas a las que Aristóteles da menor importancia: la familia, la tribu (la que podemos interpretar hoy en día como la tribu urbana) y la aldea. En estas comunidades se da la verdadera naturaleza del ser humano, y a ellas tenemos que recurrir para escapar de la situación que la polis nos ofrece.

Gema Sánchez Galdón
Aristóteles pensaba que el hombre es un ser social por naturaleza (de esta idea parte su política) Fundamentaba la sociabilidad humana en "la palabra", ¿para qué si no para convivir en la polis ibamos a tener la capacidad de diálogo?Actualmente... ¿para qué usamos el diálogo? voy más allá, ¿lo usamos realmente? Yo creo que no. El vocabulario de la mayoría de las personas abarca desde los tecnicismos que usa en su ocupación (sea esta la que sea) hasta unas cuatro o cinco recetas de cortesía (en torno a ellas crean y mantienen su vida social). ¿Realmente el dialogo nos acerca a los demás? ¿Le sacamos todo el partido posible a esta capacidad que se nos ha otorgado? No, apenas la usamos como instrumento para conseguir lo que creemos querer, para quedar bien, para aparentar un falso empatismo que ya no engaña a nadie... Nos encerramos en nuestro propio ser, en nuestros problemas, en nuestras cosas... y tristemente no vemos más allá. Lo peor de todo es que así solo nos autodañamos, pues somos nosotros la barrera que nos separa de las diversas y enriquecedoras experiencias de los demas humanos. Deja de estar solo de paso a donde quiera que vayas y PARA! Para, aunque sea solo un momento para echar un vistazo a tu alrededor.

Irene Hernández Martínez
Según planteo Aristóteles, el ser humano es cívico y social por naturaleza y solo en la ciudad consigue realizarse plenamente, aunque el concepto de ciudad (polis) entendido por Aristóteles es muy diferente a lo que actualmente conocemos.Es esa diferencia existente entre los conceptos de ciudad actual y polis griega la que imposibilita la comunicación continua y cercana con todos los miembros de la comunidad, lo que hace que gran parte de las personas tenga un circulo muy reducido de personas allegadas, lo que conlleva a que gracias a los medios técnicos existentes actualmente busquemos ese déficit de relación a través del uso de redes sociales( MSN, tuenti, facebook….) donde de manera impersonal, anónima y artificial conseguimos mantener comunicación escrita con desconocidos de cualquier punto geográfico.Llegados a este punto, se llega a la conclusión de que la comunicación a la que hace referencia Aristóteles solo se lleva a cabo en aquellos pequeñas comunidades o grupos de los cuales nosotros somos miembros ( familia, grupo de amigos, compañeros de trabajo…) y es únicamente cuando estamos con dichos grupos cuando llegamos a la felicidad que Aristóteles plantea.

Loli Moreno Montoya dijo...
Aristóteles dice que el hombre es social por naturaleza. Tendemos a asociarnos en grupos, y a relacionarnos con otras personas. Para ello, la sabia naturaleza nos ha dotado del lenguaje, el uso de la palabra, mediante la cual, el hombre usa la razón, habla y llega a acuerdos y convenciones éticas y políticas. Pero ¿realmente el uso de la palabra es utilizado para esos fines? En los consejos escolares, por ejemplo, se reúnen los representantes escogidos de los alumnos, padres y profesores, para hablar y acordar entre todos tanto el proyecto educativo como el de gestión del centro, así como sus normas de organización y funcionamiento y su programación general anual. Sin embargo, en vez de dialogar y entre todos usar su lenguaje para llegar a un acuerdo, se exponen los puntos a decidir, y levantando la mano votan a favor o en contra de esos puntos, y lo que salga por mayoría es escogido y aceptado por todos. Ocurre lo mismo en las reuniones empresariales, en las conferencias de paz, o incluso a la hora de elegir un representante determinado, que basta también con una votación. Esto no quiere decir que yo me oponga a estos métodos utilizados, simplemente que hay muy pocos acuerdos a los que se llega mediante el uso de la palabra, cómo decía Aristóteles que debía de ser.

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